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sábado, 27 de febrero de 2010

ANTE EL SAGRARIO...

Mariampoesiaycanciones...

ANTE EL SAGRARIO
Por
Emma-Margarita R. A.-Valdés

 
Meditando ante el Sagrario,
en Ti mi alma se sosiega,
existes, vivo, cercano,
yo percibo tu presencia.
 
Tú eres paz, la paz de Dios,
y con tu amor infinito
me llenas el corazón,
mi corazón peregrino.
 
Has perdonado mis faltas,
atiendes mis peticiones,
se hacen claras tus palabras,
me das celestiales goces.
 
Volveré aquí cada día
a sentirme confortada,
para entregarte mi vida,
para ser tu humilde esclava.
 
Tú me otorgas vida eterna
con tu pan y con tu vino,
los consagraste en tu Cena
y en tu humano sacrificio.
 
Al sentirte en mi interior
me elevo con nuevas alas,
abrazo la luz del Sol
que me alumbra, que me abrasa.
 
¡Es tan inmenso el placer,
es tan grande tu bondad!.
Me concedes un gran bien
y me liberas del mal.
 
Una canción silenciosa
brota de mi corazón,
sé que jamás estoy sola,
mi Jesús, mi Dios, mi Amor.

Emma-Margarita R. A.-Valdés
 

ALQUIMIA DEL AMOR...

Mariampoesiaycanciones...



ALQUIMIA DEL AMOR
Por
Emma-Margarita R. A.-Valdés

Fuiste rayo en mi cielo vespertino,
tu diluvio de luz licuó mi hielo,
deshojaste en mi sauce el desconsuelo,
sembraste tu amaranto en mi camino.
Iluminó tu brillo diamantino
el ascua agonizante con mi duelo,
y en la ceniza gris de mi desvelo
cristalizó tu espíritu divino.
Tu alquimia del amor, tu Eucaristía,
transformó mi destierro en esperanza
purificado en prístino crisol.
Tu ardoroso esplendor, tu cercanía,
quemó mi incienso en himnos de alabanza
y alcancé a ver tu aurora a pleno sol.


ESTRELLA DE MI NOCHE...

Mariampoesiaycanciones...

 

ESTRELLA DE MI NOCHE

 
 
Tú eres la estrella de mi noche oscura,
salud para mi enfermo corazón,
refugio de mi humana perdición,
consuelo en mi terrena desventura,
 
auxilio celestial de mi locura,
la Reina intercesora del perdón,
la Madre acogedora en mi aflicción,
la Virgen medianera de ventura.
 
¡Salve, Señora, incólume María!,
templo de la divina Trinidad,
sagrario de Jesús, Eucaristía.
 
Asunta al cielo en venturoso día,
coronada de eterna majestad,
eres el brillo que hacia el Sol me guía.
 

A MI PAPEL EN BLANCO...

Mariampoesiaycanciones...

A MI PAPEL EN BLANCO
Por

 
Ahora estamos tú y yo a solas,
papel en blanco querido,
mi incondicional amigo.
Me consuelas, me confortas.
 
En esta fase doliente,
cuando el recuerdo me azota,
eres tú, blanca paloma,
quien me calma, me adormece.
 
Siempre cerca de mis manos
para acoger mis desvelos,
angustias, antiguos miedos,
lamentos de mi pasado.
 
Voy a contarte que en días
de mis candorosos años,
tenía abiertos mis brazos
y confiaba en la vida.
 
Gozaba del mar, la lluvia,
la tierra, el aire y el sol;
confiaba en el amor
y en la amistad que perdura.
 
Jugaba con los muñecos,
mis hijos de cartón-piedra
(una escena viva y tierna
en el espacio del tiempo).
 
Los sacaba a pasear
por quiméricos jardines,
entre rosas y alhelíes
y un lago azul de cristal.
.../..

../...
Hoy la cruda realidad
sigue siendo cartón-piedra
y la imagen de la escena
es, como el lago, cristal.
La soberbia, el egoísmo,
la falta de caridad,
dejan su rastro animal
y el dolor del sueño herido.
 
La amistad fue baladí,
un mito, una gran falacia,
un fuego fatuo, una llama,
un desvarío pueril.
 
No existe humano aliciente
para avivar mi esperanza,
ya he interpretado esta farsa
que es nuestra vida terrestre.
 
¡Pocas son las criaturas
que mantienen los valores!
Confiaré en que ellas logren
ser luz, sal y levadura.
 
Y aquí estoy, loca de amor,
papel en blanco, mi amigo,
para ofrecerte el latido
de mi triste corazón.

ADÓRO TE DEVÓTE...

Mariampoesiaycanciones...

ADÓRO TE DEVÓTE
 
Por

  
Aletea en mis labios un himno de silencio.
Me inclino ante tu altar.
Divinidad oculta. Sacramental presencia.
Me sumerjo en tu océano sin fondo y sin orilla.
Con devoción te adoro.
Me incorporo a tu Misa. Milagro renovado.
Banquete y sacrificio. Memorial de tu gloria.
Habitas en mi mente, mi materia te anhela,
y acojo tu sustento, alimento del alma.
Gozo de la Verdad encontrada en tu voz.
Me elevas al lugar donde mora el Espíritu.
Me doblego, me olvido de mí y de mi ansiedad
con tu mirada libre y tu dulce palabra.
Penetras en mi ser
y refleja mi rostro tu imagen luminosa.
 

lunes, 22 de febrero de 2010

DECIAMOS AYER...

Mariampoesiaycanciones...

Como Fray Luis tras de su largo encierro
«Decíamos ayer...» también digamos.
¿Han pasado años? En la cuenta hay yerro,
O nosotros con ellos no pasamos.
Donde ayer lo dejamos, dulce dueño. 

Recomencemos. Recogiendo amantes.
Los rotos hilos del antiguo sueño.
Sigamos arrullándolo como antes. 

Respetuosa apartemos la mirada
de tumbas que haya entre partida y vuelta.
Y si hubiere una lágrima ya helada
ruede al calor del corazón disuelta. 

Olvidemos la herrumbre que en el oro
de la rica ilusión depuso el llanto,
y los hielos que pálido, inodoro
dejaron el jardín que amamos tanto. 

Olvidemos el hado que hizo injusto
de nuestros corazones su juguete,
y regalemos la orfandad del gusto
con el añejo néctar del banquete. 

¡No es tarde, es tiempo! Olvida la ígnea huella
que al arador pesar cruzó en frente. 

Para mis ojos tú siempre eres bella
yo para ti soy llama siempre ardiente:
Llama que hoy mismo a mi pupila fría
surge desde el recóndito santuario
pese a la nieve que en mi sien rocía
el invierno precoz del solitario. 

Mírame en estos ojos que tu imagen
extáticos copiaron tantas veces. 

Allí estas tú, sin lágrimas que te ajen
ni tiempo que interponga sus dobleces. 

Búscame sólo allí, que yo entretanto
en los tiernos abismos de tus ojos
torno a encontrar mi disipado encanto,
la juventud que te ofrendé de hinojos.
¡Mi juventud!, espléndida al intenso
reverberar de tu alma ingenua y pura,
con brisas de verano por incienso,
y por palma de triunfo tu hermosura. 

¡Mi juventud!, por título divino
espigadora en todo lo creado;
nauta en persecución del vellocino
de cuanto fuese de tu culto agrado. 

Islas de luz del cielo, margaritas
de colgantes jardines y hondos mares,
néctar de espirituales sibaritas,
soplos de Dios a humanos luminares:
Las miradas del sabio más profundas
y del tal vez más sabio anacoreta;
las perlas de Arte, hijas de amor fecundas;
la suma voz de todo gran poeta. 

Esas trombas de lírica armonía,
infiernos de pasión divinizados,
en que nos arrebatan a porfía
todos los embelesos conjurados:
Auras de aquella cima do confluyen
Hermosura y Verdad, pareja santa,
y las dos una misma constituyen,
y espíritu de amor sus nupcias canta. 

Buscar palabra al silencioso drama
de la contemplación, mística guerra
entre Dios, Padre amante que reclama
al eterno extranjero de la tierra;
y esta madre de muerte, inmensa y bella
Venus que al por nos nutre y nos devora,
y presintiendo que escapamos de ella
con tanto hechizo nos abraza y llora. 

Leer amor en tanta ruda espina
que escarnece a la fe y angustia al bueno. 

Mostrar flores del alma en la ruïna,
luz en la oscuridad, oro en el cieno. 

La flor de cuanto existe, oro celeste,
único que halagando tu alma noble
brindara en vago esparcimiento agreste
a nuestro doble ser regalo doble;
tal era mi tributo. Una confianza,
una sonrisa, una palabra tuya,
retorno abrumador, que en mi balanza
Dios, no un mortal, será quien retribuya. 

Pero todo en redor, la limpia esfera,
el bosque, el viento, el pajarillo amable
semejaba, en tu obsequio, que quisiera
pagar por mí la dádiva impagable. 

Aún veo sobre el carbón de tus pupilas
el arrebol fascinador de ocaso;
veo la vacada, escucho las esquilas:
va entrando en su redil paso entre paso. 

Escucha, recelosa de la sombra,
la blanda codorniz que al nido llama
y al sentirnos parece que te nombra
y que por verte se empinó en la rama. 

Escúchate a ti misma entre el concento
de aquella fiesta universal de amores,
cuando nos coronaba el firmamento
ciñéndonos de púrpura y de flores. 

Esas flores murieron. Pero ¿has muerto
tú, fragancia inmortal del alma mía?
Años y años pasaron. Pero ¿es cierto
o es visión que existimos todavía?
Juntos aquí como esa tarde estamos,
y el mismo cielo es ara suntuosa
de aquel amor que entonces nos juramos
y hoy, en los mismos dos, arde y rebosa. 

Ahí está el campo, el mirador collado,
el pasmoso horizonte, el sol propicio;
la cúpula y el templo no han variado. 

Vuelva el glorificante sacrificio. 

¿Y no ha herido tal vez tu fantasía
que aquella tarde insólita, imponente,
fue sólo misteriosa profecía
de este rnisteriosísimo presente...? 

En aquel hinmo universal, un dejo
percibí melancólico; y al fondo
de una lágrima tuya vi el bosquejo
del duelo que hoy en lo pasado escondo. 

Pasó... Pero esa tarde en su misterio
citó para otra tarde nuestra vida. 

Y hela aquí. El alma recobró su imperio
del sol abrasador a la caída. 

¡La tarde!, la hora del perfecto aroma,
la hora de fe, de intimidad perfecta,
cuando Dios sobre el sol que se desploma
el infinito incógnito proyecta. 

Cuanto es ya el suelo en fuego y tintes falto,
es de ardiente el espíritu y profundo;
y abiertas las esclusas de lo alto
flotamos como en brisas de otro mundo. 

Ve cómo el blanco Véspero fulgura,
pasando intacto el arrebol sangriento. 

¡Es la Amistad!, la roca firme y pura
que sirve a nuestro amor de hondo cimiento. 

Nadie dejó de amar si amó de veras. 

Cuando en árido tronco te encarnices
con la segur, tal vez lo regeneras
si son como las nuestras sus raíces. 

Y antes te sonará más dulcemente
templada en el raudal de los gemidos,
la antigua voz que murmuraba ardiente
la música de mi alma en tus oídos. 

¿Han pasado años?... Puede ser. ¿Quién halla
que el Tiempo sólo arrumbe o dañe o borre?
¡Cuánta espina embotó! ¡Qué de iras calla!
¡Su olvido a cuántos míseros socorre!
Para los dos el ministerio suyo
fue de ungido de Dios y extremo amigo. 

Te veo sagrada, y sacro cuanto es tuyo,
y como de un cristal al casto abrigo. 

En torno a ti, y a cuanto es tuyo, encuentro
halo de luz, atmósfera de santo;
como al santuario a visitarte hoy entro
y algo hay solemne en tu adorable encanto. 

¡Dulce es sentir que hay almas, y que aman!
Su amor.inerme el tiempo para ellas.
Las vuelve, al Dios que férvidas aclaman,
Como El las hizo.jóvenes y bellas.
Han pasado años, sí... ¡por fin pasaron!
¡Rudo tropel que atravesó el camino!
Ya, como un nubarrón se disiparon,
Y nuestro sol a reclamarnos vino.

¡Y ande el tiempo, y sin fin rondando siga
La fiel aguja que su afán nos muestra!
¿Qué hora marcará que no nos diga:
«Aquí os amasteis; yo también soy vuestra?».

En todo grato sueño nos parece
Que ya lo hemos soñado: ese es su hechizo.

Mi mejor sueño a ti te pertenece;
En ti el pasado mágico realizo.

Como a la aparición del rey del día,
De entre la nada lóbrega que espanta,
Brota un mundo de vida y poesía
En que todo ama y resplandece y canta;
Así tú para mí: foco potente.




Y el corazón se me abre inmenso, en alas
De música ideal que lo acaricia;
Y tanto aroma y fuego en mi alma exhalas
Que a un tiempo vivo y muero de delicia.


Y tú y yo, tierra y cielo, mente y acto,
Hoy y ayer, la esperanza y la memoria,
Todo ya es uno, en inefable rapto,
Fruición anticipada de la gloria.

Y esa es la juventud: el fugitivo
Presagio de la eterna, que al conjuro
Vuelve de Amor, como en miraje esquivo,
A enseñarnos un bien siempre futuro.

¿Y el sueño cuál será? ¿La no apagada
Luz, o esta bruma efímera de invierno?
¡Ah! lo que pasa no es: es sombra, es nada;
Y no hay más que una realidad: lo Eterno.

Atando el hilo roto un largo instante
Sigamos, pues, llorada compañera,
Hacia atrás, y a la par hacia delante.

A nuestro gran será que hace años era.
Como Fray Luis saliendo del profundo
«Decíamos ayer» también digamos:
Corra el tiempo del mundo para el mundo
Nuestro tiempo, en el alma lo llevamos.

Bogotá, febrero 7 de 1889
Rafael Pombo

ROMPI, CORTE, ABOLLE, Y DIJE E HICE

Mariampoesiaycanciones...

Rompí, corté, abollé, y dije e hice
más que en el orbe caballero andante;
fui diestro, fui valiente y arrogante,
mil agravios vengué, cien mil deshice.
Hazañas di a la fama que eternice;
fui comedido y regalado amante;
fue enano para mí todo gigante,
y al duelo en cualquier punto satisfice. 

Tuve a mis pies postrada la Fortuna
y trajo del copete mi cordura
a la calva ocasión al estricote.
Mas, aunque sobre el cuerno de la luna
siempre se vio encumbrada mi ventura,
tus proezas envidio, ¡oh, gran Quijote!

Miguel de Cervantes y Saavedra

YA TODA ME ENTREGUE Y DI...


Mariampoesiaycanciones...

Ya toda me entregué y dí,
y de tal suerte he trocado,
que mi Amado es para mí
y yo soy para mi Amado.
 
Cuando el dulce Cazador
me tiró y dejó herida,
en los brazos del amor
mi alma quedó rendida;
y, cobrando nueva vida,
de tal manera he trocado,
 

que mi Amado es para mí
y yo soy para mi Amado.
 
Hirióme con una flecha
enherbolada de amor,
y mi alma quedó hecha
una con su Criador;
Ya yo no quiero otro amor,
pues a mi Dios me he entregado, 

 y mi Amado es para mí
y yo soy para mi Amado.

Schez. de Cepeda Dávila y Ahumada.
Santa Teresa de Jesús

LA VIDA ES SUEÑO...

Mariampoesiaycanciones...


Es verdad, pues: reprimamos
esta fiera condición,
esta furia, esta ambición,
por si alguna vez soñamos. 


Y sí haremos, pues estamos
en mundo tan singular,
que el vivir sólo es soñar;
y la experiencia me enseña,
que el hombre que vive, sueña
lo que es, hasta despertar. 


Sueña el rey que es rey, y vive
con este engaño mandando,
disponiendo y gobernando;
y este aplauso, que recibe
prestado, en el viento escribe
y en cenizas le convierte
la muerte (¡desdicha fuerte!):
¡que hay quien intente reinar
viendo que ha de despertar
en el sueño de la muerte! 


Sueña el rico en su riqueza,
que más cuidados le ofrece;
sueña el pobre que padece
su miseria y su pobreza;
sueña el que a medrar empieza,
sueña el que afana y pretende,
sueña el que agravia y ofende,
y en el mundo, en conclusión,
todos sueñan lo que son,
aunque ninguno lo entiende. 


Yo sueño que estoy aquí,
destas prisiones cargado;
y soñé que en otro estado
más lisonjero me vi. 


¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño;
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.



Pedro Calderón de la Barca, 1636-1673