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lunes, 30 de enero de 2017

DON GRATUITO

Mariampoesiasycanciones...

 POR TU GRACIA
Jorge Doré

Señor, es por Tu gracia redentora
que sigo en pie a pesar del enemigo,
con la esperanza de habitar contigo
en la gloria que anhelo sin demora.

Es por Tu luz –en esta infausta hora
que zarandea al justo como al trigo–,
que puedo aún servirte de testigo
y en medio de la noche hallar Tu aurora.

Es con las nobles armas de una fe
cuya raíz proviene desde el cielo
que encaro este combate contra el mal;
y por amor a Ti, proseguiré
mi lucha entre la espina y el consuelo,
abrazado a Tu cruz hasta el final.




PEREGRINACIÓN

Mariampoesiasycanciones...

 EL ÚLTIMO SAGRARÍO
Jorge Doré

¡Celebremos el triunfo, hermanos míos,
–rugió la voz–, con una magna fiesta
donde podrá gozarse del derecho
a cualquier perversión, vicio y tendencia!

¡Los pueblos amanecen liberados
de cargos ancestrales de conciencia!
¡Han caído hechos polvo los altares
y nuestra humana dignidad impera!

¡Disfrute el individuo emancipado
de Dios, su voluntad sobre la tierra
saboreando en su copa de lujuria
el preciado licor la inocencia!

Vibra un mundo febril e iluminado
que impugna sus históricas falencias
y aporta al gran futuro planetario
su odio visceral a las fronteras.

Nada queda de los impedimentos
–dogmas, liturgias, cánones y reglas–
que acotando los libres albedríos
retenían al hombre en las cavernas

y hoy –libre de congénitos errores,
sacia éste sus hondas apetencias
con sólidas doctrinas seculares
dignas de un paraíso sin banderas.

Brindemos por el Nuevo Orden que –gracias
a la Razón–, tras una astuta guerra
ha vencido a la cruz intransigente,
retrógrada, en fin… ¡mito y madera!–.

(Al día siguiente, casi abandonado,
a la hora del castigo hecho promesa,
Jesús lloró en el último sagrario
y llovieron del cielo las estrellas).




MÁS INTERNO

Mariampoesiasycanciones...


ÍNTIMA
Jorge Doré

Jesús, yo prometí seguirte un día
cuando me ungieron mi cristiana frente
y aquí estoy, aunque humilde, intransigente
contra toda blasfemia y herejía.

Guárdame de tibieza y apatía
ante la dictadura impenitente
del mal: el humanismo prepotente
que hoy te flagela con su rebeldía.

Concédeme la gracia indispensable
para no desviarme del camino,
perseverancia y honda devoción
pues crece el enemigo abominable
y lo he de combatir con el divino
poder de tu Sagrado Corazón.