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lunes, 14 de noviembre de 2016

LÍBRAME SEÑOR

Mariampoesiasycanciones...

 LETANÍA
Jorge Doré

De tantos defectos, de tantos pecados,
de pasos tardíos y brazos cruzados,
líbrame, Señor.

De aquellas miserias que aún me atrevo a amar,
de los escalones que acepté bajar,
líbrame, Señor.

Del deslumbramiento y del espejismo,
de la cercanía del súbito abismo,
líbrame, Señor.

Del punto y aparte que aparta al hermano,
del corazón frío, de la fría mano,
líbrame, Señor.

De vastos espacios que he dejado abiertos
para que los llenen de muerte los muertos,
líbrame, Señor.

De las tentaciones detrás del cristal,
de las decisiones que se toman mal,
líbrame, Señor.

De pálidas luces, mezquinos reflejos
y sombras indignas sobre mis espejos,
líbrame, Señor.

Del bien que pospongo, del bien que diluyo,
de aquel que no quiere que yo sea Tuyo,
líbrame, Señor.

De los calendarios de lodo y de cal
y la inútil siembra sobre el pedregal,
líbrame, Señor.

Del canto del gallo, la sal desabrida,
la higuera sin frutos y toda caída,
líbrame, Señor.

De la mala sangre que duerme en las venas,
de manos vacías y de manos llenas.
líbrame, Señor.

De lo innecesario, de lo prescindible
del altivo barro que se cree irrompible,
líbrame, Señor.

De la puerta ancha y del vano elogio,
del injusto olvido del martirologio,
líbrame, Señor.

Del indigno vino, de la levadura
de toda impureza que pase por pura,
líbrame, Señor.

Del amigo falso, del naipe en el puño,
la frase cortante y el traidor rasguño,
líbrame, Señor.

Del bien retenido que no se comparte,
de aquello que impida que yo pueda amarte,
líbrame, Señor.

De errados atajos, creencias baldías,
altares sin cruces y cruces vacías,
líbrame, Señor.

Del papel mal hecho sobre el escenario,
de la indiferencia hacia tu sagrario,
líbrame, Señor.

De la negligencia, de la frialdad,
de los falsos cristos con falsa piedad,
líbrame, Señor.

Del círculo roto, del bien inconcluso,
de la indiferencia y el abyecto uso,
líbrame, Señor.

De rotas cisternas y fuentes amargas,
de innobles metales e ilícitas fraguas,
líbrame, Señor.

De huecas palabras sobre mis oídos,
de malos consejos e injustos olvidos.
líbrame, Señor.

De la cobardía, de la indiferencia
y de Tu reproche sobre mi conciencia
líbrame, Señor.

Mas de Tu sublime gracia y de Tu amor…
¡nunca, nunca libres a este pecador!




sábado, 5 de noviembre de 2016

UN BUEN PASTOR

Mariampoesiasycanciones...

 BUEN PASTOR
Jorge Doré

Buen pastor que conduces a tus fieles
al reposo de místicas praderas,
permíteme seguir celosamente
el resplandor divino de tus huellas.

Quiero acampar en tus collados, donde
la paz no tiene fin y donde estrenan
blancas túnicas sólo quienes guardan
hasta la muerte tu verdad suprema.

No dejes que la vista se me nuble
y guíame a tus fuentes de agua fresca,
que un mundo en decadencia hoy bebe lodo
de pútridos aljibes en la tierra.

Se hace de noche universal. Los pueblos
caen cada vez más bajo. Las conciencias
–manchadas por el mal– son estandartes
oscuros donde ondean almas muertas.

Y es que muchos, negándose a servirte,
se sirven a sí mismos y se entregan
a placeres humanos y a utopías
que acaban en cenizas y en tristeza.

Tú que conoces todas mis angustias,
tú que perdonas todas mis miserias,
ayúdame a llevar tu cruz al frente
a pesar de las hordas que me increpan.

Buen pastor: acosado por los lobos
estoy, pero me aferro a tu promesa.
¡Cuánto suspira mi alma por paisajes
más altos que la luz de las estrellas!




martes, 1 de noviembre de 2016

DE COLOR

Mariampoesiasycanciones...
 
EL COLOR DEL AMOR

¿De qué color es Dios?
Preguntó el niño de piel clara.
¿Es blanco como yo?
¿Son sus cabellos dorados como el sol?

¿Es Dios moreno como yo?
Preguntó el niño de piel con matiz bronceado.
¿Tiene el cabello oscuro y rizado?
¿Son sus ojos negros o azulados?

Creo que Dios es piel roja, como yo.
Se escucha decir al niño Indio.
Lleva una corona de plumas y transforma en días las noches umbrías.

Todos sabemos que allí está Dios, en todos los colores mencionados.
Pero ten esto por seguro...
El único color de nuestro Creador...
Es el hermoso color del amor.

Así que, cuando tu alma vaya al cielo; cuando tu vida llegue a su final...
ÉL estará esperando y hacia ti...Su mano extenderá.

No habrá colores en el cielo, todos seremos iguales.
Sólo serás juzgado por tus actos terrenales, y allí ni tu raza ni tu nombre serán importantes.

Así que, cuando llegue tu hora, y admires a Dios arriba en su Reino...verás el único color que en realidad tiene valor...
¡Y es el hermoso color del Amor!




DEL SILENCIO

Mariampoesiasycanciones...


TU SILENCIO SEÑOR
P. Osvaldo Pol S.J.
Sacerdote Jesuita recientemente fallecido
Córdoba - Argentina

Tu silencio, Señor, sabe a tormento
que prolonga los bordes de la herida.
Hay una noche-noche renegrida
donde todo es ausencia y descontento.

Vaga sin rumbo el alma y su lamento
ciega los pasos hacia la salida.
La sed es honda y honda la dolida
vaciedad sin consuelo ni alimento.

Las manos torpes pierden lo ya asido.
La memoria no atisba en el pasado
y hacia adelante todo es sin sentido.

¿Hasta cuándo, Señor, seré humillado
en esta oscuridad donde resido?
Soy hermano de Job, crucificado.




martes, 4 de octubre de 2016

A SAN FRANCISCO DE ASÍS

Mariampoesiasycanciones...

Dado que el día cuatro de octubre es la fiesta de san Francisco de Asís – el mínimo y dulce Francisco de Asís, que cantara Rubén Darío -, os envío este poema de mi “Cancionero de Italia”. Espero que os guste y os ayude a celebrar la memoria de este santo tan cercano, tan entrañable y tan ejemplar. Un saludo cordial.
Francisco Vaquerizo

ASÍS

Asís, bajo la presencia
continua de san Francisco,
se levanta en un paisaje
de auténtico paraíso
y bajo un cielo esmeralda
que abraza sus edificios,
a cuál más bello, más noble,
más ilustre y más magnífico.

Asís es todo oración,
todo arte, todo prodigio,
todo gracias celestiales
y favores del Altísimo;
la vida que se repliega
lejos del mundanal ruido,
la piedra que se hace salmo
para el rezo del Oficio
y la hondura de las cosas
y el amor de lo sencillo
y la conciencia del tiempo
contra los cinco sentidos.

Asís es todo esperanza
por los siglos de los siglos,
luz ardiendo día y noche
a la vera del Santísimo,
lugar de fe compartida
y de gozo compartido,
bálsamo que cicatriza
las heridas del camino,
eterno Pentecostés
que envía su Santo Espíritu
para dar, si aún cabe, alcance
a tanto tiempo perdido,
para confirmar lo recto
y enderezar lo torcido,
para lograr distinguir
la mala hierba del trigo,
para caminar airosos
como buenos peregrinos,
y para amar al Señor
como enseña el Catecismo.

En Asís, el sol, la luna,
los pájaros con sus trinos,
el fuego, el viento, la tierra,
las montañas y los ríos
y todas las criaturas,
entonan a Dios un himno
de gratitud y alabanza,
que dirige san Francisco.

De todo lo que es humano,
Asís es lo más divino.
Uno comprende en Asís,
que “il poverello” Francisco,
entre tanta maravilla,
se olvidara de sí mismo.

 

martes, 27 de septiembre de 2016

DEL AMOR Y EL QUERER

Mariampoesiasycanciones...

AMA Y HAZ LO QUE QUIERAS
Padre Mariano de Blas, L.C

“Ama y haz lo que quieras”.
Mientras ames a Cristo y por Cristo
a los hombres y por Cristo a la vocación de cristiano
o de consagrado, puedes hacer lo que quieras;
el amor te mantendrá en el justo orden.

Si se dice a la inversa: “Haz lo que quieras y no ames”,
estarás perdido; perdido estuviste tantas veces
por querer hacer tu vida sin amor, perdido estás ahora
por querer hacer y hacer, y no darte tiempo para amar.

Amar a Cristo es tarea sencilla.

Se logra con los detalles de cada día.
Sumados todos los pequeños sacrificios
de una jornada, forman una gran cosecha.
A veces hace uno las cosas, las tiene que hacer,
pero el amor brilla por su ausencia; tantas otras
el amor se supone, pero no existe, y las más,
existe moribundo, enclenque, enflaquecido,
que da pena. Eres lo que amas, vives o mueres
del corazón.

“Ama y haz lo que quieras”: entonces, ama
y despreocúpate de todo. Cada día es una
oportunidad de amar, cada día debes verlo
con la ambición, con la ilusión del enamorado,
que no se conforma con un amorcillo cualquiera,
sino que sólo descansa en el amor eterno
y en el amor total. El amor es la respuesta,
amor apasionado, amor gigante al Gigante del amor.

Si dejas de amar, nadie te salva, pero,
si el amor vigila, no hay porqué temer.

Tienes un peligro ante la vista, el tomar
los propósitos con estilo militar, el olvidarte
del amor por anclarte en el hacer.
Por amor te levantas y por amor te acuestas,
por amor luchas y trabajas y por amor, descansas.
La oración te lanza al amor y el apostolado
lo haces por amor. Si el amor en ti es más fuerte
que la muerte, también tú podrás gritar:
“¿Quién me arrancará del amor a Cristo?”

“Ama y haz lo que quieras”. No quieras complicar
tu trabajo por las almas ni la vida misma,
debes concentrarte en este sólo amar con todo
tu corazón, con toda tu alma, con toda tu menteh
y con todas tus fuerzas. Pregúntate al despertar
cada mañana: ¿De qué nueva forma voy a amar a Cristo?

No seas prisionero de la rutina o del cansancio:
algo nuevo, vivo, fresco, debes encontrar cada día,
que transforme esa jornada en una aventura.

“Ama y haz lo que quieras”: Ama cuando rezas,
cuando trabajas en el colegio o en la oficina,
cuando te encierras en tu cuarto, cuando conduces
el coche o caminas por los campos.

¡Ama! Ama todo lo que puedas, pon tu corazón
a mil revoluciones; el amor, verás, terminará
con todas tus cadenas, las cadenas antiguas
que te hicieron agonizar en la mazmorra.

El amor te llevará a la cumbre de la santidad,
el amor te volverá intrépido en la batalla del Reino;
ama y despreocúpate; pero, cuidado con los enemigos
del amor. Si tu amor muere, habrás muerto tú,
y asistirán a tu sepultura, la sepultura de tus grandes
ideales, las pasiones guiadas por el Padre de la mentira.


 

A MARÍA

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POESÍA A MARÍA
Elaborada por una Mercedaria en 1920



    Esta es la Madre más triste
    de todas las tristes madres
    a quien, cuando muere un hijo,
    no queda en el mundo nadie.
    Muere Jesús inocente
    y, en la cruz agonizante
    agudas lanzas y clavos
    hácenle derramar sangre;
    agua en su agonía anhela
    y en sed tan inaplacable
    fieros, sin piedad, sus hijos
    le ofrecen hiel con vinagre.

    Resignado Jesús muere
    porque al precio de su sangre
    quiere lavar de sus hijos
    las faltas imperdonables,
    y en las últimas palabras
    que eleva al Eterno Padre
    dice: «Perdón, Padre mío,
    pues no saben lo que se hacen».

    María triste, afligida,
    sintiendo el dolor de Madre
    que ve al Hijo moribundo
    en una cruz infamante.

    Con las sienes taladradas
    por las espinas punzantes;
    con pies y manos abiertos
    por el hierro penetrante
    y herido el tierno costado
    que la dura lanza abre,
    desolada, yerta, sola
    vertiendo llanto a raudales
    y abrazando la cruz, besa
    los pies del frío cadáver
    que de ella pende; el del Hijo,
    que lloran cielos y mares,
    que lloran tristes las fieras
    en el bosque impenetrable
    y con blanda queja lloran
    entre el ramaje las aves.

    ¡Pobre Madre! ¡espera sólo
    que al Hijo de la cruz bajen!
    Y cuando, con un sudario
    lo envuelven para dejarle
    en un sepulcro de piedra,
    allí quisiera quedarse
    por no apartarse del Hijo
    a quien llora inconsolable.

    Y afligida, dice entonces,
    y con voz que temblar hace
    a la tierra conmovida:
    «Ved si habrá en alguna parte
    dolor que igualarse pueda
    a este dolor, que es de madre!»

    Concédeme, Madre mía,
    por pena tan penetrante,
    que tu Corazón traspasa
    como un acerado sable,
    que de mi alma las heridas
    la Sangre de tu Hijo lave.